Nuestra objetivo social: recuperar y preservar la memoria de los asesinados y represaliados en La Barranca y en toda La Rioja a raíz del golpe militar del 18 de Julio de 1936.

Alejandra cruzó el Volga

Tercer viernes con Alejandra Soler. Llego tarde y con excusa a su casa cuando María ya había empezado a hacer la entrevista. Me abre la puerta, me adentro en el pasillo oscuro que vertebra toda la casa y al que cada habitación se deja ver con la puerta abierta o entreabierta. Las paredes repletas de carteles, fotografías y pinturas, las mesas absorbiendo los libros que ya no caben en las estanterías, las pequeñas pilas de documentos por todas partes, los objetos de a saber qué situaciones y contextos, como el viejo samovar moscovita del comedor. A mitad camino entre el recibidor y el comedor me detengo. Escucho cómo es el Volga por donde tuvo que cruzarlo junto a 15 niños a principios de la batalla de Stalingrado, alejándolos hacia los Urales con los nazis a pocos kilómetros de sus espaldas. Ella tenía entonces 29 años. Antes reclamando la República, y no una, sino “la”, siendo madre de la FUE, amiga de Alberto Sánchez, Rafael Alberti, Manuela Ballester, y una cola de poetas, artistas e intelectuales, militante del PCE desde 1934, viviendo casi hasta el último día la Guerra Civil, pasando por un campo de concentración, exiliada a Francia y finalmente a la URSS entre Leningrado, Stalingrado y Moscú. Y ni una bomba, ni una sola brizna de metralla, ni una sola bala para llegar hasta aquí. Empujando la historia incansablemente durante 100 años y después de todo se lamenta de que no le queda mucho tiempo, “por lo interesadísima de verdad que estoy con lo que está pasando ahora”.

Esa conciencia histórica es una fuerza revolucionaria. Y tú sentado muchas veces sin saber qué hacer, indignándote hacia el aire, acudiendo a alguna que otra manifestación como prueba de responsabilidad y coherencia en el mejor de los casos, pensando o incluso diciendo a veces que la lucha no es el camino, sino una actitud hacia el cambio o un esfuerzo, otras tantas que qué se puede hacer, mientras hay un Partido Comunista organizándose, falto de todas las manos de un pueblo, con mucho que hacer para buscar otra luz que no nos dictan los mercados sino un valor puramente humano que la historia reclama. Y tú quejándote y maldiciendo a los banqueros, a los políticos y ladrones, “¡que les corten ya la cabeza!” dirías ensalzando la guillotina, con un discurso radical contra el sistema y su brazo armado, o simplemente obviando el desastre, aplaudiendo públicamente la lucha minera o la de todo aquél que conteste a la represión y se levante televisivamente por tal o cual parte del mundo. Hablas incluso de estado policial, de la dictadura del neoliberalismo, hablas de todo. Hablas y hablas y en verdad estás callado, y mientras hablas otros destrozan.

Pero a lo lejos se oye un sonido. ¿Escuchas el “basta ya” definitivo? Es el Partido Comunista. Aquí hablamos de lo que hacer y hacemos lo que hablamos. No deberías esperar a que no te quede nada para ver si aún puedes levantar el puño.

Carlos Benetó.  Fuente: larepublica.es