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El municipio de Bronchales pide la abdicación del Rey y la proclamación de una República Federal

Bronchales se ha convertido en el primer municipio aragonés que ha solicitado formalmente en democracia la instauración de la Tercera República en España. Este municipio de unos 480 habitantes, enclavado en la sierra de Albarracín, aprobó en un pleno municipal solicitar al Rey que abdique y que se proclame la República como forma de organización.
La moción, que aprobó el pleno municipal a instancias de Chunta Aragonesista, contó con el voto favorable de los dos ediles de esta formación que gobierna en la localidad y la abstención de los dos del PSOE, que permitieron que saliera adelante la iniciativa. El concejal del Partido Popular votó en contra.
El Ayuntamiento de Bronchales pide al rey Juan Carlos "que abdique de su cargo de Jefe del Estado, y que renuncie a todos los derechos dinásticos que pudieran corresponderle, a él y a todos sus descendientes". También se solicita a las Cortes Generales que comiencen un proceso de reforma constitucional para proclamar una República Federal como forma de gobierno. Además, la iniciativa reclama la conversión del Senado en una cámara de representación territorial o apostar por su supresión. Estos puntos están incluidos en el documento +Ara que presentó recientemente CHA a la opinión pública aragonesa.
En la exposición de motivos se expone que la monarquía vigente proviene de un acuerdo franquista y que se refrendó con la Constitución de 1978, que "ha servido como marco general de convivencia, fruto de la renuncia a exigir responsabilidades históricas a quienes accedieron al poder a través de un golpe de estado y de una guerra que supuso el exilio y la muerte para millones de conciudadanos. Hoy ese acuerdo constitucional se encuentra ampliamente superado por la realidad política, social, económica y territorial actual del Estado Español".
Tras recordar que en la Constitución "se establecía una Jefatura del Estado no sujeta a responsabilidad y con una desmesurada sobreprotección que hoy representa el pasado, un pasado que siempre diseñó el futuro del Estado pensando no en ciudadanos, sino en súbditos" , es el momento de que la jefatura del Estado sea elegida "democráticamente" y se apueste por una estructura basada "en la libertad, en la fraternidad, en la igualdad y en la laicidad, sobre la base de la realidad plurinacional del Estado, que garantice la educación y la sanidad pública y universal, que mantenga un umbral mínimo de derechos sociales para la ciudadanía y que plantee una nueva cultura cívica".