Nuestra objetivo social: recuperar y preservar la memoria de los asesinados y represaliados en La Barranca y en toda La Rioja a raíz del golpe militar del 18 de Julio de 1936.

La republicana es de izquierdas

Desde la derecha siempre se acusa a la izquierda de politizar las manifestaciones ciudadanas y se empeñan en despolitizar  “sus manifestaciones”. Unos sacan la bandera republicana durante las manifestaciones en defensa de la educación pública, la sanidad, en marchas por el empleo, protestas contra un desahucio o un ERE, etc., otros sacan la bandera franquista para exigir la Doctrina Parot o para enaltecer la grandeza de su patria por encima de las demás el día 12 de octubre. Todo es política aunque lo intenten negar.

Sin embargo, muchos de los que critican la presencia de banderas republicanas en las movilizaciones ciudadanas no conocen el verdadero significado actual de esa bandera para la población española. Aunque la segunda república fue una democracia donde la bandera tricolor representaba a todos los ciudadanos y a todos los partidos que se presentaban a las elecciones, desde la derecha más liberal o la más conservadora hasta la izquierda más progresista, actualmente solo encontramos a gente de ideas progresistas mostrar esa bandera. Es impensable ver una bandera republicana en una manifestación de la AVT, o en una manifestación próvida convocada por los sectores más conservadores. Muchos se preguntan el por qué de esta situación, cuando la bandera tricolor no solo representaba a la izquierda en la republica, sino que también representaba a la derecha.

La explicación es sencilla: la bandera tricolor arropa a todos aquellos que sueñan con un futuro mejor. Frente a la bandera rojigualda desfasada, corrupta, casposa, impuesta durante la transición, heredera de una bandera antidemocrática como la franquista, la tricolor aparece como ruptura frente al orden establecido. Quienes sueñan con una sanidad completamente gratuita, de calidad y universal ahí estará la tricolor. Quienes sueñan con una educación de calidad, gratuita, universal, que fomente los valores de solidaridad, igualdad, libertad y fraternidad ahí estará la tricolor. Quienes sueñan con evolucionar hacia otro sistema más justo donde tengan cabida las grandes mayorías en completa igualdad y libertad ahí estará la tricolor. Quienes sueñan con una nueva constitución española, donde no haya una democracia representativa sino una democracia participativa como dictaba la constitución de la II República, ahí estará la tricolor. Porque la republicana ampara a los verdaderos patriotas, a esos que luchan cada día verdaderamente por un país más justo, por los derechos de todos en las calles, que no se rinden frente a las adversidades del capitalismo y que luchan contra él, esos que luchan contra el fascismo, el racismo o el machismo, que luchan contra las injusticias, contra los excesos de la banca, contra los excesos del patrón, que luchan por una distribución real de la riqueza en toda la población, que luchan por acabar con las desigualdades, que exigen que se les escuche y nunca se rinden, pues sí, estos son los verdaderos patriotas, la mayoría anónimos, y no aquellos que llevan nuestro dinero a los bancos suizos, esos que han roto el sistema democrático, han especulado y robado por encima de sus posibilidades, esos que deben miles de millones de euros a todos los españoles, esos que hacen leyes para que sigan enriqueciéndose los poderosos y ahogándose la población. Estos no son los verdaderos patriotas por muchas pulseras de “su país” que lleven.

Pues sí, porque esconderlo: la bandera republicana actualmente representa el progreso, representa a los trabajadores y trabajadoras, por lo tanto a la izquierda, es universal, es nuestra, es la de los que piden justicia, es la del pueblo que no deja de soñar en un mundo mejor, porque nadie nos podrá arrebatar los sueños y la esperanza de un mundo mejor nunca. Por tanto la bandera republicana es como una madre donde nos resguardamos las amplias mayorías para luchar conjuntamente contra la tiranía, por un país mejor.

José Javier Romo Macías.  Fuente: larepublica.es